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viernes, diciembre 16, 2011

SIDA, última etapa del VIH


Sida

El virus de inmuno deficiencia humana (VIH) ataca directamente a las defensas del cuerpo, debilitando el sistema inmunitario hasta convertirlo en vulnerable a gran número de infecciones.
En cambio, el SIDA es la manifestación de la última etapa del VIH, que se convierte en síndrome de inmuno deficiencia adquirida y este diagnóstico puede tardar más de 10 años en producirse
Toda esta información general sobre el virus junto con la evolución e historia del SIDA nos hace poner especial esfuerzo en erradicar el desarrollo del SIDA en África, uno de los escenarios principales donde tienen lugar las mayores tasas de mortalidad.
Por otro lado, a través de arduos estudios llevados a cabo tras estas devastadoras estadísticas de mortalidad que deja el VIH en nuestra sociedad, se han ido desentrañando los principales síntomas básicos de este peligroso virus, logrando establecer con precisión cuáles son los medios de contagio más comunes y combatirlos con medios de prevención cada día más contundentes y numerosos.
Una más que positiva noticia gira en torno a los esfuerzos en cuanto a investigaciones que avancen hacia una cura, potenciando el actual tratamiento general del SIDA y haciendo hincapié en ampliar las diferentes pruebas que determinan el diagnóstico del VIH y conseguir una de las grandes quimeras para vencer este mal: aumentar el número de vacunas probadas contra el SIDA.

Virus VIH

El VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Humana es un microorganismo que ataca al sistema inmunológico de las personas, debilitándolo y haciéndoles vulnerables ante a una serie de infecciones, algunas de las cuáles ponen en peligro la vida. El virus del VIH/SIDA parasita los glóbulos blancos del cuerpo humano, destruyéndolos o evitando que puedan cumplir su función correctamente. Es por ello que al cabo de los años, la acción del virus sobre el sistema inmunitario hace que éste pierda su eficacia y deje de protegernos contra las infecciones y enfermedades a las que estamos permanentemente expuestos. Es entonces cuando aparecen en el cuerpo humano una serie de síntomas de enfermedades que se denomina Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).
El virus ataca con mayor virulencia en los países pobres, donde la información sobre el virus es escasa. Un alto índice de pobreza va estrictamente relacionado con un elevado número de personas infectadas. Millones de personas contraen la enfermedad por no saber que existe o cómo inmunizarse frente a ella. A esto se le debe unir los terribles casos de violaciones o la abundancia de supersticiones sobre la enfermedad y las prácticas sexuales.
No obstante, cabe indicar que la infección por VIH está clasificada en distintas categorías en función del grado de avance de los síntomas:
Categoría A: recoge a los afectados por la fase primaria de la enfermedad
Categoría B: los que presentan o presentaron síntomas relacionados con la infección de VIH pero excluidos de la Categoría C. Síntomas como por ejemplo: fiebre menor a 38,5 °C o diarrea (de más de un mes de duración) y herpes zóster (más de un episodio, o un episodio con afección de más de un dermatoma).
Categoría C: en esta categoría se pueden incluir complicaciones como:
  • Infecciones oportunistas, como bacterianas (por ejemplo, tuberculosis) o víricas (herpes, bronquitis, esofagitis, etc.)
  • Procesos Crónicos, como bronquitis o neumonía.
  • Procesos asociados a VIH
  • Procesos Tumorales, como sarcoma de Kaposi, linfoma de Burkitt o linfoma no-Hogdkin.
Una vez superada la primera fase de infección, el organismo sufre una reducción drástica de linfocitos, que provoca que las defensas se debiliten en gran medida. De esta forma, se desarrollan infecciones bacterianas, víricas y de otros tipos,  y los microorganismos responsables de proteger el organismo han sido destruidos por el  VIH.
Es por ello que un amplio conocimiento de la enfermedad, las formas de prevenirlo y las precauciones básicas para evitar contagios, son fundamentales para seguir la constante lucha para erradicar este mal.

Cómo se contagia el sida

El virus del VIH se ha convertido en una de las epidemias más devastadoras del siglo. Una de las causas del alcance que ha tenido esta enfermedad en la población mundial es la desinformación y el desconocimiento de síntomas, formas de contagio, métodos de prevención y acciones de riesgo a evitar.
Podemos establecer que las formas de contagio más comunes giran en torno a 3 variables:
  • Sangre: contiene la concentración más alta del VIH
  • Fluidos (Semen y Secreciones Vaginales)
  • Leche Materna
Por tanto el VIH no se transmite mediante heces, saliva, sudor, lágrimas u orina.
Partiendo de estas variables, también hay que mencionar varios factores que deben darse para que exista riesgo de contagio o transmisión del virus:
  • El virus del VIH ha de estar presente en una persona, es decir, aunque se cometan imprudencias y se realicen prácticas sexuales de riesgo, no debemos presuponer una causalidad directa para contraer la enfermedad. La presencia del VIH solo la puede determinar una prueba médica específica.
  • La concentración del virus es determinante. Así para el caso de la sangre, una cantidad pequeña de sangre infectada puede ser más que suficiente para contagiar a otra persona. Sin embargo, para una misma cantidad de otros fluidos (semen o secreción vaginal) el riesgo es bastante menor por tener una concentración de VIH inferior.
  • Para que exista contagio es necesario que el VIH entre en el flujo sanguíneo. Por tanto no sería suficiente haber tenido contacto con una persona infectada para contagiarse del VIH. Conociendo otro tipo de situaciones que favorecen el contagio como son el tiempo que se esté en contacto o condiciones desfavorables al virus (temperatura, acidez, ausencia de oxígeno), tenemos menor riesgo de infección por contagio.
Por último, en cuanto a las vías de transmisión o contagio, ya sabemos que el virus ha de entrar en contacto con el flujo sanguíneo mediante, por ejemplo:
  • Sexo sin protección: actualmente el mayor número de casos se da por contacto heterosexual por vía vaginal, por tanto no podemos olvidar que todos somos población de riesgo.
  • Contacto sanguíneo directo: antes tenía lugar por transfusiones de sangre (por el desconocimiento de la enfermedad), ahora lo más habitual es infectarse por compartir agujas para inyectarse droga o algunos casos de madres que infectan a sus bebes a través de la leche materna.
  • Heridas abiertas o infección de mucosas: la transmisión puede darse en el ano, el recto, la vagina, el pene, la boca y los ojos, así como en heridas abiertas o nuevas, pero nunca en piel intacta sin heridas recientes.
Toda precaución es poca para lograr no infectarse de uno de los males pandémicos de la historia, en nuestro conocimiento y responsabilidad estará la clave de la prevención.
En InspirAction luchamos cada día para asistir y dar protección a las personas que sufren de cerca el virus del VIH/SIDA. Ofrecemos cuidados a los afectados por la enfermedad y velamos para que se sientan acompañados y protegidos. Apóyanos en nuestra campaña contra esta terrible enfermedad.

Historia del sida

Los inicios del virus VIH datan de los años 80, cuando se detectan varios casos de neumonía y sarcoma de Kaposi, una variante de cáncer de piel. El hecho de que estos casos en su mayoría tuvieran lugar en pacientes homosexuales, con otras patologías crónicas, dio pie a una investigación más exhaustiva que concluyó con una carencia similar en todos ellos, de un tipo de células sanguíneas.
Estos antecedentes de la enfermedad, a través de infecciones alternativas, nos hacen ver la capacidad del VIH para destruir los sistemas inmunológicos de los infectados, con el consiguiente desarrollo de infecciones de distinto índole, llegando hasta a hacerse crónicas.
Posteriormente, la enfermedad empieza a conocerse como “La Peste Rosa” asociando la aparición de manchas rosas en la piel con la tendencia homosexual de la mayoría de estos primeros casos.
De forma errónea, se extendió esta idea, aunque ya había constancia de otros afectados que también padecían la enfermedad como inmigrantes, receptores de transfusiones sanguíneas, personas que se inyectaban droga y mujeres heterosexuales.
Es en 1984 cuando empiezan a considerar la enfermedad como epidemia, basándose en el estudio realizado a un grupo de personas contagiadas, que habían tenido parejas en común, extrayendo así patrones que lo demostraban.
Otras teorías menos científicas, llegaron a negar que el SIDA proviniese de la infección del VIH y asociaban la enfermedad con el abuso de drogas de la época, como el popper, así como la gran actividad sexual con distintas personas.
El virus ya se bautiza entonces como Acquired Immune Deficiency Syndrome (AIDS).
En este mismo año, fruto de aislar el virus del sida y realizar posteriores estudios, dos científicos franceses lograron desarrollar un anticuerpo que identificaba a los infectados entre los grupos de riesgo. No estuvo este descubrimiento exento de polémica, al anticiparse  a estos resultados un científico estadounidense, valiéndose de la investigación inicial llevada a cabo por los franceses y haciendo observaciones por su cuenta. La polémica se zanjaría en 2008, reconociendo el descubrimiento del virus con  el Premio Nobel, a los dos científicos francés junto con otro investigador.
La segunda mitad de la década transcurrió con el aislamiento social hacia los infectados incluso por parte de sus familiares  y amigos, fundamentalmente por el miedo a contraer el virus y fruto del desconocimiento de las formas de contagio, entre otros motivos. Se dieron casos de niños infectados que no encontraban colegio al que asistir porque los padres del resto de niños se negaban a que sus hijos compartieran aula con ellos, por ese terror que transmitía la palabra VIH, por esa falsa creencia de que cualquier contacto significaría el lastre de esa terrible enfermedad.
Una de las consecuencias de concentrar la atención en la comunidad homosexual, fue la propagación sin control de la enfermedad entre heterosexuales, más en concreto en zonas más desprotegidas como África, Asia o Europa Oriental.
Actualmente los tratamientos antirretrovirales, contribuyen a que se pueda convivir de forma normal con la enfermedad, como si de una enfermedad crónica se tratara, pero sin embargo, estos tratamientos solo están disponibles, en su mayoría, en países desarrollados. De aquí la importancia de que países en desarrollo y subdesarrollados, puedan tener un mayor acceso a los tratamientos y evitar que desarrollen las infecciones asociadas a las que, sin el tratamiento, lamentablemente siguen siendo inmunes.
Conoce a fondo nuestra campaña sobre VIH/SIDA y qué puedes hacer para ayudarnos.
Descubre el Trabajo de InspirAction en Salud y VIH:
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Los inicios del virus datan de los años 80, cuando se detectan varios casos de neumonía y sarcoma de Kaposi, una variante de cáncer de piel. El hecho de que estos casos en su mayoría tuvieran lugar en pacientes homosexuales, con otras patologías crónicas, dio pie a una investigación más exhaustiva que concluyó con una carencia similar en todos ellos, de un tipo de células sanguíneas.
Estos antecedentes de la enfermedad, a través de infecciones alternativas, nos hacen ver la capacidad del VIH para destruir los sistemas inmunológicos de los infectados, con el consiguiente desarrollo de infecciones de distinto índole, llegando hasta a hacerse crónicas.
Posteriormente, la enfermedad empieza a conocerse como “La Peste Rosa” asociando la aparición de manchas rosas en la piel con la tendencia homosexual de la mayoría de estos primeros casos.
De forma errónea, se extendió esta idea, aunque ya había constancia de otros afectados que también padecían la enfermedad como inmigrantes, receptores de transfusiones sanguíneas, personas que se inyectaban droga y mujeres heterosexuales.
Es en 1984 cuando empiezan a considerar la enfermedad como epidemia, basándose en el estudio realizado a un grupo de personas contagiadas, que habían tenido parejas en común, extrayendo así patrones que lo demostraban.
Otras teorías menos científicas, llegaron a negar que el SIDA proviniese de la infección del VIH y asociaban la enfermedad con el abuso de drogas de la época, como el popper, así como la gran actividad sexual con distintas personas.
El virus ya se bautiza entonces como Acquired Immune Deficiency Syndrome (AIDS).
En este mismo año, fruto de aislar el virus del sida y realizar posteriores estudios, dos científicos franceses lograron desarrollar un anticuerpo que identificaba a los infectados entre los grupos de riesgo. No estuvo este descubrimiento exento de polémica, al anticiparse  a estos resultados un científico estadounidense, valiéndose de la investigación inicial llevada a cabo por los franceses y haciendo observaciones por su cuenta. La polémica se zanjaría en 2008, reconociendo el descubrimiento del virus con  el Premio Nobel, a los dos científicos francés junto con otro investigador.
La segunda mitad de la década transcurrió con el aislamiento social hacia los infectados incluso por parte de sus familiares  y amigos, fundamentalmente por el miedo a contraer el virus y fruto del desconocimiento de las formas de contagio, entre otros motivos. Se dieron casos de niños infectados que no encontraban colegio al que asistir porque los padres del resto de niños se negaban a que sus hijos compartieran aula con ellos, por ese terror que transmitía la palabra VIH, por esa falsa creencia de que cualquier contacto significaría el lastre de esa terrible enfermedad.
Una de las consecuencias de concentrar la atención en la comunidad homosexual, fue la propagación sin control de la enfermedad entre heterosexuales, más en concreto en zonas más desprotegidas como África, Asia o Europa Oriental.
Actualmente los tratamientos antirretrovirales, contribuyen a que se pueda convivir de forma normal con la enfermedad, como si de una enfermedad crónica se tratara, pero sin embargo, estos tratamientos solo están disponibles, en su mayoría, en países desarrollados. De aquí la importancia de que países en desarrollo y subdesarrollados, puedan tener un mayor acceso a los tratamientos y evitar que desarrollen las infecciones asociadas a las que, sin el tratamiento, lamentablemente siguen siendo inmunes.


Prevención del sida

Si tenemos claro el riesgo que supone contraer una enfermedad como es el SIDA, mediante la infección del virus VIH, debemos poner especial atención y esfuerzo en conocer las formas de contagio más comunes del VIH para prevenir posibles situaciones de riesgo.
En este sentido, algunas de las recomendaciones para prevenir el contagio pueden ser:
  • Utilizar preservativos en todas las relaciones sexuales para evitar que nos transmitan esta u otra enfermedad (ETS).
    • Comprobar el buen estado del preservativo
    • Colocarlo correctamente y con precaución pare evitar que se deteriore o que sea ineficaz.
    • El preservativo es de un solo uso, posteriormente habrá de tirarlo a la basura.
    • Es necesario saber que el uso de lubricantes o vaselina, pueden deteriorar la composición de latex de la mayoría de preservativos.
  • No compartir ningún tipo de jeringa o aguja y extremar la precaución si existen heridas, hemorragias o cualquier otro corte que pueda ser susceptible de sangrar.
  • En situaciones que sea preciso manipular material inyectable, se debe exigir que sea desechable y esterilizado.
    • Extremar la precaución en sesiones de acupuntura o centros de tatuaje, si las condiciones de esterilidad del material implica riesgos para nuestra salud.
    • No donar sangre si en los meses anteriores se ha estado expuesto a un comportamiento o situación de riesgo
  • Para mujeres infectadas con VIH, que deciden quedarse embarazadas, deben considerar el riesgo del embarazo y prestarse a un exhaustivo control médico para disminuir la posibilidad de transmitir el virus al bebé.
  • Conocer y saber reconocer los signos o síntomas que pueden presentarse al infectarse de VIH, para tratar de recibir una atención médica cuanto antes.
En InspirAction tratamos cada día de dar protección y asistencia a las personas que sufren el virus del VIH/SIDA. Ofrecemos todos los cuidados que podemos, intentando que se sientan siempre acompañados y protegidos. Apóyanos en nuestra campaña contra esta enfermedad

Prueba del sida

Las principales pruebas para detectar la presencia o existencia del virus VIH son las siguientes:
1. Métodos indirectos
Estos métodos reconocen una reacción o respuesta inmune por parte del paciente. Se basan en técnicas de cribar y confirmar.
 o   Técnicas de Cribado
  • EIA/ELISA: estas técnica para cribar, frecuentemente son las más usadas, se efectúan obteniendo una muestra o cultivo a través de las que se determina la presencia del anticuerpos. Un resultado negativo de esta prueba significa que no se hallaron, pero si es positiva, para confirmar un diagnóstico se repetirá la prueba y en caso de ser positiva por segunda vez, se procederá a realizar una prueba de confirmación.
  • OraSure: mediante una muestra de células extraída de la boca (encima de las encías) se analiza la presencia de los anticuerpos del VIH con una tecnología similar a la prueba ELISA, pero con la desventaja de ser mucho más costosa.
o   Técnicas de Confirmación
  • Western Blot (WB): Para confirmar y verificar este primer test (EIA/ELISA), se lleva a cabo esta prueba, que determinará la presencia de anticuerpos mediante el estudio de una muestra de sangre o saliva. Si el resultado es positivo, se puede confirmar la presencia del VIH.
  • IFI/IFA: Esta prueba es una alternativa a la anterior, por tanto, también sirve para confirmar que los resultados de la prueba ELISA son fiables. Se detecta la presencia de anticuerpos en la muestra de células obtenida del paciente y, a diferencia de la prueba Western Blot, esta puede ser mucho más rápida, sencilla y asequible.
  • RIPA: esta técnica está limitada a laboratorios por su alta dificultad de aplicación, no obstante los resultados obtenidos gozan de una especificidad y sensibilidad mayores a los anteriores.
2. Métodos directos
Son aquellos capaces de detectar el virus como infección, como partícula viral, o bien, la presencia de organismos que puedan repeler al anticuerpo del VIH y ácidos nucleicos virales.
  • Cultivo vírico o aislamiento viral: se trata básicamente de detectar el virus o alguno de sus componentes mediante el estudio y cultivo de una muestra que normalmente, tendrá que estar sometido a un riguroso análisis durante semanas o meses, con lo que este proceso puede ser lento.
  • Detección de antígeno p2: esta proteína viral característica del VIH determinará con su presencia en la sangre del paciente el diagnóstico de infección por VIH. Existen distintas técnicas inmunológicas como son las siguientes:
         ID: siglas de “inmunofluorescencia directa”. Es de las más antiguas y usadas clínicamente. Nos ofrece la opción de identificar rápidamente el virus sobre la muestra, o bien, realizar distintas confirmaciones en cultivos celulares.
         Test de aglutinación: con este método se trata de aislar organismos capaces de repeler el anticuerpo de estudio para después compararlo con la muestra y detectar la presencia de antígenos virales. La técnica es barata y simple, pero puede arrojar resultados indeterminados en muchas ocasiones, lo que hace necesario poner en práctica otras técnicas adicionales que complementen y confirmen los resultados.   
         RIPA/EIA: vistos en los métodos indirectos, tienen su aplicación también como método directo.
  • Investigación de ácidos nucleicos virales (PCR): es una técnica que localiza una parte de los genes del virus, encontrado en la sangre del paciente, y se obtienen numerosas copias de dicho fragmente, detectando así la presencia del virus en la sangre, aún cuando se traten de cantidades muy bajas
3. Métodos rápidos
En muestras de sangre u orina, se pueden determinar en minutos si los anticuerpos del VIH están presentes en el paciente.
  • Dot-Blot: técnicas costosas, fáciles de realizar y muy rápidas en cuanto a resultados (3 y 15 minutos). Tienen este nombre porque las pruebas que se realizan para detectar el VIH usan un soporte de papel, en función del color resultante, se determina la presencia del virus.
  • SUDS: prueba rápida que se práctica en EEUU principalmente, similar a la prueba ELISA y que arroja resultados en 10-15 minutos. Preferiblemente debe confirmarse con un Western Blot antes de iniciar un tratamiento o lanzar un diagnóstico precipitado.
  • Prueba de orina (prueba "Sentinel"): a pesar de no estar disponible para consumidores, está técnica fue aprobada a mediados de los 90. Se basa en la metodología de ELISA con modificaciones, la técnica es menos sensible y por ello se precisa una confirmación con análisis de sangre.
  • OraQuick-Advanced: esta prueba ofrece resultados con un 99.6% de precisión y exactitud, en 20-30 minutos ya se puede conocer el resultado. El mecanismo es sencillo, y basta con una muestra de saliva o sangre, es un resultado preliminar que en caso de ser positivo, habrá que someterlo a una prueba confirmatoria (usando las técnicas descritas).
En InspirAction luchamos cada día para llegar a las personas que sufren el VIH/SIDA.

Síntomas del sida

El VIH o virus de la inmunodeficiencia humana afecta al sistema inmunitario, debilitándolo y dañándolo progresivamente. Con esta definición, podemos entender la vulnerabilidad que alcanzan las personas con esta deficiencia, ya que su débil sistema inmunitario se expone a todo tipo de infecciones que pueden agravar su estado.
Por otro lado, el SIDA es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, es decir, lossíntomas  posibles y causas que sufre el sistema inmunitario como consecuencia de la infección por VIH.
Es necesario hacer la distinción entre VIH y SIDA, puesto que a la hora de determinar los síntomas de la infección es importante conocer en qué fase se encuentra el enfermo. Podemos concluir, por tanto, que el SIDA constituye el grado avanzado del VIH.
Una vez que una persona se infecta de VIH, es posible que no sea consciente de ello puesto que los síntomas no tienen una manifestación clara tras contraer el virus. Lo que hay que subrayar es que, tenga o no síntomas de infección, el gran riesgo de contagio que existe en el periodo inicial. Por tanto, para saber si portamos el VIH, sólo es posible mediante pruebas específicas que detecten los anticuerpos del VIH o el mismo VIH.
Los síntomas si empiezan a hacerse visibles una vez que existe un deterioro del sistema inmunitario, traducido en otro tipo de infecciones “oportunistas” que se aprovechan de la vulnerabilidad que comentábamos.
Vamos a describir las distintas fases por las que pasa el virus, en función de los síntomas que presentan los pacientes:
  • Infección primaria: en esta fase puede que no existan síntomas, o bien, presentar el síndrome retroviral agudo, que provoca fiebres, erupciones, dolor articular, entre otros. Desde este momento el virus se puede contagiar a otras personas, independientemente de que se manifiesten o no los síntomas.
  • Fase 1asintomática o inflamación de nódulos linfáticos, comenzando a dañar el sistema inmunitario.
  • Fase 2: fiebre, sudoración, pérdidas de peso, manifestaciones cutáneas leves (como dermatitis), cefaleas, e infecciones en vías respiratorias…
  • Fase 3: diarrea crónica sin motivos aparentes, fiebre severa, infecciones bacterianas de consideración, tuberculosis pulmonar, etc. En esta fase,algunas personas tienen SIDA.
  • Fase 4: se trata de 22 infecciones oportunistas o tipos de cáncer relacionados con el VIH. En este punto, todas las personas infectadas tienen SIDA
Conviene aclarar que el tiempo que suele tardar una persona en desarrollar SIDAuna vez está infectado de VIH, oscila entre 10 y 15 años, pero es en los primeros 5-10 años cuando corre el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con VIH si no recibe tratamiento. Cuanto más tiempo haya permanecido el virus en el cuerpo sin haber recibido tratamiento, mayor cantidad y gravedad alcanzarán los síntomas.
Se recomienda, para todos los casos de Fase 4 y algunos de Fase 3, que comiencen tratamiento para ralentizar la progresión de la enfermedad.

Tratamiento para el sida

Hoy en día existen importantes avances científicos y médicos que nos hacen ser optimistas al pensar en un tratamiento que elimine por completo el virus del VIH.
Lamentablemente en la actualidad, aún no contamos con fármacos o vacunas de esta eficacia, no obstante, podemos describir los tratamientos generales que si bien lo destruyen por completo el virus, si ayudan a disminuir la cantidad de VIH en el cuerpo y a bloquear la acción destructiva del virus, con la consiguiente mejora en la calidad de vida del paciente.
Por tanto, el principal tratamiento consiste en la combinación de fármacos antiretrovirales que buscan neutralizar el VIH en el cuerpo, focalizándose en anular su presencia lo máximo posible, restaurando el sistema inmunológico del paciente. Este tipo de terapias son individualizadas y han de ser prescritas, revisadas o alteradas por especialistas que sigan la evolución de dicho paciente.
Con este tratamiento se consigue replicar el virus, propiciando que no se multiplique, que disminuya la carga viral y en consecuencia, que se reduzcan los riesgos de transmisión y contagio.
Hay que subrayar que es imprescindible cumplir de forma exigente todas las indicaciones del tratamiento (dosis, horarios, régimen de comidas, etc.), ya que lo contrario podría suponer una menor concentración del fármaco en sangre y esto, provocaría que el virus se hiciera resistente a los antirretrovirales, anulando toda su eficacia.
Para tomar la decisión de someterse a este tratamiento o terapia hay que conocer una implicación muy importante que lleva consigo y es que hasta que no exista una vacuna o cura total, este tratamiento es permanente, es decir, lo más probable es que los pacientes continúen con esta terapia toda su vida.
En InspirAction luchamos cada día para asistir y dar protección a las personas que sufren de cerca el virus del VIH/SIDA. Ofrecemos cuidados a los afectados por la enfermedad y velamos para que se sientan acompañados y protegidos.

Vacuna del sida

Con motivo del Día Mundial de la Vacuna contra el SIDA y recientes avances científicos en esta materia, se están generando expectativas muy altas de cara a incrementar la lucha contra el SIDA y conseguir erradicar el virus VIH.
Fruto de esta constante investigación se descubren nuevas debilidades de una enfermedad que lleva causando estragos desde los años 90. Y esta es la señal inequívoca de que la infección y el contagio entre humanos podrían prevenirse si se sigue investigando en esta línea.
Es necesario sustentar estos avances con todos los apoyos políticos y económicos posibles, para seguir dando pasos al frente y conseguir reducir las cifras que aún no son todo lo favorables que se desean:
  • Por cada dos personas que comienzan tratamiento, cinco personas se infectan por el virus.
  • 2  millones de personas mueren al año a causa del VIH/sida.
Por otro lado, existen motivos para ser optimistas, ya que hay indicios para creer que las antiguas vacunas contra la viruela (retiradas en los años 80 tras erradicar con éxito la enfermedad), pueden proteger e inmunizar los glóbulos blancos contra el receptor CCR5, el mismo que usa el virus VIH para infectar las células.
Otro de los descubrimientos anexos a la constante investigación, radica en la importancia de desgranar cómo se comportan los organismos de algunos enfermos infectados por VIH que no llegan a desarrollar el SIDA.
Se comprobó que estas personas, gracias a su gen HLA B57, conseguían una especie de inmunidad natural, basada en la creación y clonación de un tipo de glóbulo blanco, más potente, que defiende al organismo de posibles patógenos.
Sin duda esta sería otra alternativa más que importante para alcanzar una vacuna, aunque los expertos señalan que de conseguirla, la producción podría tardar entre 7 y 10 años en estar disponible.
No obstante, la consecución de una vacuna preventiva del VIH o la confirmación de estas teorías, podrían ayudar a reducir las más de 7.500 infecciones diarias que se producen actualmente, sería el camino más firme para controlar el virus, y quien sabe, si algún día, para vencer esta terrible pandemia.

VIH/Sida y los niños

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© Demotix
Una relación que nunca debió existir: infancia y VIH/SIDA. Sin embargo, la triste realidad es que en todo el mundo hay millones de niños infectados con el virus o que de alguna manera se han visto perjudicados por él. Según ONUSIDA, los niños son los protagonistas de una de cada seis muertes relacionadas con el sida. Y, como no, el 90% de los más de cinco millones de niños infectados ha nacido en el continente africano.
La transmisión del VIH/SIDA a un menor se suele producir a través de muchas vías. La más común es la transmisión maternofilial, es decir, durante el embarazo, el parto o la lactancia. Pero existen otras muchas y muy grotescas: abusos sexuales a niñas pequeñas, contaminación con una jeringa infectada, etc.
Pero el virus tiene otras formas de golpear una vida, aparte de la infección directa.Aproximadamente 15 millones de menores de edad han perdido a uno de sus padres o a ambos por culpa del VIH/SIDA, quedando en una situación de absoluta vulnerabilidad. Muchos de estos niños tienen que sacar adelante a sus hermanos. Sin protección, sin apoyo y con grandes responsabilidades, estos menores precisan de ayuda psicológica continuada que les ayude a superar el trauma de la pérdida y que les empuje a seguir adelante.
Otro problema añadido es la gran estigmatización a la que estos niños se ven expuestos. Los huérfanos son objeto de discriminación, viéndose reducidas de esta manera sus posibilidades de acceso a la sanidad, el alimento, la educación. Estos hijos del virus se ven encadenados a una vida de pobreza.
En InspirAction luchamos cada día junto a nuestras contrapartes locales para asistir y dar protección a los niños que sufren de cera el virus del VIH/SIDA. Ofrecemos cuidados y formación a niños huérfanos y afectados por la enfermedad y velamos para que se sientan acompañados y protegidos. Apóyanos en nuestra campaña contra esta terrible enfermedad.

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